lunes, 18 noviembre, 2019
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Un siglo después

Por Francisco José Pedrero Morales

Los mexicanos tendrán el instrumento jurídico para poder juzgar al presidente de México en el ejercicio de sus funciones cuando cometa delitos de corrupción, violación, delincuencia organizada, homicidio doloso, trata de personas, secuestro y delitos electorales, ya no sólo por traición a la Patria y delitos graves del orden común como lo establece hoy en día el Artículo 108 de nuestra Carta Magna, es decir, se acabará la impunidad presidencial.Nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos promulgada el 5 de febrero por el constituyente de 1917 vigente hoy en día , tuvo que esperar más de 100 años para que el Licenciado Andrés Manuel López Obrador, Presidente Constitucional de México promoviera el primero de diciembre de 2018 una iniciativa de Ley en la Cámara de Senadores para reformar el Artículo 108 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para la eliminación del fuero, y poder juzgar al presidente como cualquier ciudadano, a proceso penal, esta acción nos demuestra ser un acto republicano para terminar con la corrupción e impunidad que tanto daño le ocasionaron algunos exmandatarios a nuestro país y acostumbraron a muchos servidores públicos y parte de la sociedad mexicana a pregonar con el dicho popular el que no tranza no avanza y muchos han avanzado menos México esto ha sido factor importante para que nuestra nación no progrese en su estado de bienestar a que tienen derecho todos los mexicanos, esta acción jurídica fortalece el cumplimiento del moderno estado de derecho permitiendo en nuestro país que no exista ningún tipo de inmunidad y privilegios legales para ninguna persona, lo anterior fue motivo de grandes debates de académicos, abogados constitucionalistas, políticos, y grandes sectores de la sociedad, al no poder juzgar penalmente al presidente en turno cuando cometiera algún delito; hasta un siglo después que será realidad en México, nuestro país no podía estar exento de esta realidad jurídica cuando vemos en el derecho comparado que otros países del mundo en sus constituciones tienen tipificado delitos para someter a la legalidad a sus presidentes, tan es así que hoy muchos de ellos son destituidos, encarcelados, procesados y otros prófugos de la justica, aquí mencionaré algunos casos: Fernando Collor de Melo acusado por corrupción, Michel Temer, señalado por lavado de dinero y corrupción los dos expresidentes de Brasil; Augusto Pinochet Ugarte, acusado de genocidio, terrorismo, corrupción y tortura, expresidente de Chile; Jaime Bucaram Ortiz, acusado por abuso de poder, malversación de fondos públicos y corrupción, expresidente de Ecuador; Alejandro Toledo Manrique, acusado de recibir 20 millones de dólares de Odebrecht para obtener contratos de obras expresidente de Perú; Keiko Fujimori, acusada de haber recibido 3 millones de dólares para su campaña presidencial de Perú en 2011; Otto Pérez Molina, acusado por corrupción, cohecho y lavado de dinero, expresidente de Guatemala; Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia, acusados de haber recibido tres millones de dólares de la constructora brasileña Odebrecht para financiar su campaña presidencial, expresidente de Perú; Ricardo Martinelli acusado por escuchas ilegales durante su gobierno y malversación de fondos públicos, expresidente de Panamá; hasta aquí los ejemplos porque la lista de exmandatarios es interminable. La cuarta transformación, llamada así por el reciente gobierno federal nos demuestra con este acto jurídico que el nuevo diseño constitucional mexicano será una realidad al que debemos acostumbrarnos para ir modernizando el verdadero estado de derecho que tanta falta le hace a la nación y deje de ser el discurso de la mayoría de los políticos y gobernantes que la utilizan frecuentemente en los actos públicos para luego no cumplirla, de todo lo anterior aquí aplica la máxima del Licenciado José María Iglesias Inzáurraga, hombre liberal y legalista quien fue presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, donde sus restos descansan en la Rotonda de las personas ilustres en la Ciudad de México. “Sobre la Constitución, nada, sobre la Constitución, nadie”. Es cuanto.